FOLICULITIS DECALVANTE

La foliculitis decalvante es una alopecia inflamatoria autoinmune que sucede principalmente en hombres jóvenes, aunque también aparece en mujeres. El sistema inmunitario ataca a la raíz del cabello y lo destruye, dejando una cicatriz permanente. Su origen es desconocido, seguramente existe cierta predisposición personal a desarrollar la enfermedad y algún agente externo (microorganismos, por ejemplo) lo desencadenan. A pesar de su nombre no es una enfermedad contagiosa.

 

SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO

La foliculitis decalvante suele acompañarse de síntomas, como picor y escozor local, desde el principio. La enfermedad alterna brotes, en los que la foliculitis decalvante presenta inflamación y síntomas, y períodos de estabilidad. Durante los brotes la piel del cuero cabelludo se enrojece, aparecen pústulas y costras amarillentas. Los pelos se agrupan “en penacho”, como pequeños mechones.

 

Para el diagnóstico de la enfermedad se requiere una exploración médica por un dermatólogo con experiencia en tricología. Es frecuente que se confunda con una infección local u otras alteraciones capilares. La tricoscopia digital permite detectar características muy sugestivas de la enfermedad. Cuando existen dudas se puede recomendar la realización de una biopsia cutánea.

TRATAMIENTO

Es importante detectar los brotes de forma precoz para iniciar un tratamiento médico que frene la destrucción del cabello durante cada episodio. Cuando la enfermedad está estable se pueden pautar tratamientos o cuidados que alarguen esa situación. Los tratamientos más frecuentes son:

 

Antibióticos orales: A pesar de no ser una infección loca, ciertos antibióticos tienen un efecto antiinflamatorio muy potente cuando se utilizan a dosis adecuadas y durante períodos prolongados. Por ejemplo, la doxiciclina ha demostrado ser especialmente eficaz reduciendo la inflamación de los brotes. Otras opciones son combinaciones de rifampicina y clindamicina que frenan los brotes más graves.

 

Corticoides locales: Los corticoides atenúan la actividad del sistema inmunológico a nivel local. Pueden usarse en forma de cremas o lociones durante períodos determinados de la foliculitis decalvante, y también depositarse en la raíz del cabello mediante microinyecciones en consulta médica.

 

Retinoides orales: Son fármacos muy utilizados en dermatología para otras enfermedades, como el acné o la psoriasis. Puede mejorar la regeneración de cabello y frenar el proceso cicatricial. Son menos efectivos eliminando los síntomas o frenando los brotes de actividad.

 

Sulfona: Se trata de un medicamento clásico con buen perfil de seguridad. Inhibe los efectos de los neutrófilos, células del sistema inmunitario implicadas en la foliculitis decalvante. El más utilizado es la dapsona y requiere analíticas sanguíneas de control antes y durante la toma del fármaco.

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