Los genes de la alopecia frontal fibrosante

Los genes de la alopecia frontal fibrosante

Acaba de ser publicado el estudio GWAS que determina qué genes juegan un papel en la alopecia frontal fibrosante. Se trata de un estudio internacional que marca un antes y un después en el conocimiento de la enfermedad. A continuación vamos a explicar los puntos clave de esta investigación.

 

¿Qué es un estudio GWAS?

El acrónimo GWAS hace referencia a Genome-Wide Association Study. Consisten en estudios científicos con los que se establecen los genes alterados en una enfermedad. Para ello se coge un grupo de personas sanas y otro de personas que padecen la enfermedad, se extrae su ADN y se compara entre sí. De esta forma se pueden detectar qué genes son diferentes en la población con la enfermedad. Para realizar estos estudios se requieren grupos muy numerosos de personas, generalmente de miles de participantes según la enfermedad a tratar. Este mismo tipo de estudios sirvió para definir los genes de la alopecia androgénica.

 

¿Qué genes están alterados en la alopecia frontal fibrosante?

En el estudio GWAS publicado se establecen claramente dos genes alterados en las pacientes con alopecia frontal fibrosanteHLA-B*07:02 y una enzima del citocromo P450, la CYP1B1. LINK A LA PUBLICACIÓN AQUÍ.

Los HLA son genes implicados en la respuesta inmunológica. Indica que el sistema inmunológico de las personas con este gen alterado se activa contra células sanas (en este caso las células del folículo piloso). Las alteraciones en la familia de genes HLA es una hallazgo frecuente en las enfermedades autoinmunes.

El citocromo P450 metaboliza fármacos y sustancias exógenos que llegan a nuestro cuerpo. Concretamente el CYP1B1 se encarga de metabolizar sustancias similares a los estrógenos, pero que tienen un origen externo. Por ejemplo, la terapia hormonal sustitutiva después de la menopausia.

 

¿Cómo se ha realizado este estudio?

El estudio ha sido coordinado por el equipo del Dr John A. McGrath, del King’s College de Londres. Un equipo científico focalizado en la descripción genética de enfermedades dermatológicas. Hemos tenido la oportunidad de colaborar aportando la experiencia acumulada en España, donde la AFF es un problema en aumento. Muchas nuestras pacientes han querido participar con el análisis de su genoma. En el estudio se estudió el ADN de 1.016 pacientes con AFF y se compararon con 4.152 voluntarias sanas. Es el mayor estudio centrado en AFF realizado hasta la fecha. Algo que no hubiese sido posible sin la colaboración internacional y la participación voluntaria de las pacientes afectadas.

 

¿Es la AFF una enfermedad genética?

No realmente. Que existan unos genes alterados no significa que la AFF sea una “enfermedad genética”. Es decir, no es una enfermedad que se herede sistemáticamente de madres a hijas. Estos genes indican una predisposición a padecer la enfermedad, igual que sucede con otros problemas de salud (diabetes, artrosis, psoriasis, etc.). De hecho sólo el 8-10% de las pacientes con AFF tienen a un familiar afectada por la enfermedad. Se estima que la alteración genética encontrada en el estudio GWAS tendría un peso del 25% en el desarrollo de la enfermedad, el porcentaje restante serían factores externos que actúan como desencadenantes (ver aquí: factores de riesgo conocidos para la AFF).

 

¿Por qué es tan relevante este estudio?

Es la primera vez que se identifican los genes responsables de la AFF. Los genes juegan un papel específico en el cuerpo humano. Pueden dar un color concreto al color de los ojos o digerir unos azúcares específicos en el tubo digestivo, por ejemplo. Conocer qué genes están alterados en la AFF nos ayuda a conocer qué mecanismos están alterados en la enfermedad y causan la pérdida del cabello. Este primer estudio establece claramente dos vías: el componente autoinmune (HLA) y el hormonal (CYP1B1).

 

¿Se puede realizar el test genético en pacientes?

No existe todavía un test genético que pueda relizarse en pacientes en las consultas médicas de rutina. Aunque, en principio, realizar un estudio genético en pacientes que ya tienen la enfermedad no tendría sentido (salvo por motivos de investigación o si el día de mañana se relaciona mayor o menos grado de alteración con un cambio en el tratamiento o pronóstico). El estudio genético de hijas, hermanas o familiares de pacientes con AFF tampoco se puede realizar todavía en práctica clínica diaria.

 

En conclusión, el estudio GWAS publicado supone un hito en la investigación de la alopecia frontal fibrosante que establece los mecanismos íntimos de la enfermedad.