Factores de riesgo para la alopecia frontal fibrosante

Factores de riesgo para la alopecia frontal fibrosante

Se ha publicado una investigación española sobre los factores de riesgo asociados a la alopecia frontal fibrosante. En este estudio se establecen puntos que pueden favorecer esta enfermedad y se descartan otros. La relevancia de sus conclusiones hace que merezca la pena comentarlas.

 

¿Cuál es el estudio?

Se trata de un estudio a nivel nacional en el que han participando varios dermatólogos de diferentes puntos de España. El estudio ha sido coordinado desde la Unidad de Tricología del Hospital Ramón y Cajal por el Dr Óscar Muñoz, y ha sido el motivo del proyecto de su tesis doctoral.

Durante su realización se recogieron hábitos, enfermedades, medicación y otros muchos datos de pacientes con alopecia frontal fibrosante y personas sin este problema, para así poder identificar diferencias entre ambos grupos. Se consiguieron reunir a más de 700 personas. Se ha publicado en la revista científica internacional Clinical and Experimental Dermatology, por lo que su difusión alcanza a dermatólogos de todo el mundo.

 

¿Qué es un factor de riesgo?

Antes de comentar los resultados del estudio merece la pena detenerse para explicar qué es un factor de riesgo. Se consideran factores de riesgo a los elementos (enfermedades, hábitos de vida, profesión, sitio donde vives, etc) que pueden favorecer la aparición de una enfermedad. Es decir, el factor de riesgo aumenta el riesgo que tienes a padecer la enfermedad, pero no tiene porqué ser causa directa. De esta forma muchas personas tendrán el factor de riesgo pero no desarrollarán jamás la enfermedad. Por ejemplo: fumar es un factor de riesgo muy importante para desarrollar un cáncer de pulmón, pero hay gente que lleva toda la vida fumando y no ha tenido (ni tendrá) cáncer.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo asociados a la alopecia frontal fibrosante?

Vamos a señalar uno a uno los factores de riesgo identificados en el estudio que se asocian a la alopecia frontal fibrosante. En cada uno de ellos daré mi opinión personal.

 

1. Uso de cremas de protección solar: Parece que el uso de cremas de protección solar en la cara es un factor de riesgo para esta alopecia. Esta asociación ya se ha señalado por otros dos grupo de investigación independientes (en Reino Unido y en Australia).

 

Realmente no está claro qué componente del fotoprotector podría ser perjudicial, si el daño es por absorción o se trata de un efecto local, o de si provoca la aparición de alopecia frontal fibrosante o simplemente empeora la enfermedad. Se han identificado como factor de riesgo tanto en hombres como en mujeres.

 

Mi opinión es que existe suficiente evidencia como para cambiar algunos hábitos relacionados con la protección solar en pacientes con esta alopecia y sus hijas. Las recomendaciones serían: usar filtros físicos o minerales (los filtros químicos son los principales sospechosos), evitar cremas antiaging con fotoprotector (solamente porque suelen ser basados en filtros químicos) y no aplicar sobre zonas con vello (cejas o línea de nacimiento).

 

Recomendaciones de octubre 2018. Estás recomendaciones pueden cambiar o ampliarse según avancen las investigaciones científicas.

 

2. Embarazo: Las mujeres que han estado embarazadas pueden asociar mayor riesgo de alopecia frontal fibrosante. No se conoce el motivo exacto, pero apoya las diferentes teorías de un factor hormonal responsable de la enfermedad. No hay ningún tipo de recomendación sobre este factor de riesgo.

 

3. Hipotiroidismo: Sabemos desde hace años que las personas con alopecia frontal fibrosante tienen alteraciones tiroideas con más frecuencia que la población general. Este problema no causa alopecia frontal fibrosante, ni es consecuencia de la misma. Simplemente es una coincidencia frecuente, igual que sucede en la alopecia areata. Personalmente creo que sólo nos sirve para dos cosas:

 

  • Todas las personas alopecia frontal fibrosante deben realizarse una analítica que permita descartar alteraciones del tiroides.
  • Ante una persona con alteración del tiroides y pérdida de cejas o de densidad en la línea de nacimiento del cabello hay que estar atentos a una posible alopecia frontal fibrosante incipiente.

 

4. Rosácea: Al igual que sucede con las alteraciones del tiroides, existe una asociación con la aparición de rosácea. La rosácea es un tipo de acné en el adulto, merece la pena controlarlo para evitar alteraciones permanentes de la piel de la cara (dilatación de venas, rojeces en mejillas, engrosamiento de la nariz, etc). Es interesante de cara a futuras investigaciones para encontrar vías inflamatorias en común entre ambas enfermedades.

 

5. Tratamiento hormonal sustitutivo tras la menopausia y hormonoterapia del cáncer de mama: Son dos tipos de tratamiento que influyen de diferentes formas en la interacción de los estrógenos en nuestro organismo. Aunque actúen como factores de riesgo, su toma es recomendable cuando exista una recomendación médica.

 

Respecto al tratamiento de la alopecia frontal fibrosante en pacientes con cáncer de mama: afortunadamente existen alternativas de tratamiento sin influencia hormonal compatibles con haber padecido cáncer de mama.

 

6. Cremas antiedad y cremas hidratantes faciales: Sólo se han identificado como factor de riesgo de alopecia frontal fibrosante en hombres. Seguramente sea porque ese tipo de cremas asocian fotoprotectores en su composición en muchas ocasiones. Simplemente insistir en las mismas recomendaciones que el punto 1 sobre uso de cremas de protección solar.

 

¿Qué se ha descartado en relación a la alopecia frontal fibrosante?

Merece la pena destacar qué otros hábitos y problemas se han descartado como factores de riesgo de la alopecia frontal fibrosante:

 

– Cremas de protección solar corporales: quizá porque su uso es mucho menos frecuente o porque el efecto negativo que puedan tener sea local.

– Exposición al sol (playa, montaña, deportes al aire libre, etc).

– Contacto con pesticidas, metales pesados y otros productos químicos.

– Consumo de soja y otros alimentos con fitoestrógenos.

– Uso de champú, acondicionador, mascarillas y otros productos capilares.

– Tratamientos de peluquería (tintes, alisados, etc.).

– Maquillajes.

 

Sin duda se trata de un avance importante en el conocimiento de esta alopecia y puede ayudar a controlar mejor la enfermedad. El siguiente paso será avanzar en el conocimiento genético de la enfermedad: qué genes están implicados en el proceso y pueden “despertarse” gracias a los factores de riesgo que hemos señalado aquí.